Se trabaja conforme a los principios y buenas prácticas recogidos en las normas UNE-EN 16775 y UNE 197001, con criterios de independencia, rigor y trazabilidad en la elaboración de informes técnicos y periciales.
Este enfoque resulta especialmente relevante en contextos de conflicto, reclamación o litigio, donde la claridad técnica y la coherencia del análisis son determinantes.