Realizo valoración inmobiliaria no hipotecaria con criterio técnico, datos de mercado y metodología reconocida. El objetivo es justificar un valor razonable del inmueble —vivienda, local, edificio, finca urbana o suelo— teniendo en cuenta su situación, características, estado, aprovechamiento, condicionantes urbanísticos y contexto de mercado.
Valoración de suelos urbanos, urbanizables o rústicos cuando la finalidad del informe sea compatible con una valoración no hipotecaria. Se analiza la situación urbanística, el uso posible, los condicionantes normativos, el mercado disponible y, cuando procede, la metodología aplicable según la naturaleza del suelo y la finalidad del encargo.
Valoración con base suficiente
No todos los inmuebles ni todas las finalidades permiten emitir un valor con el mismo grado de solidez. Antes de aceptar el encargo, se comprueba si existe información suficiente y verificable para justificar la valoración. Si no hay una base razonable —por falta de mercado, datos insuficientes, condicionantes urbanísticos inciertos o hipótesis demasiado abiertas— se advierte expresamente y se proponen alternativas.
Análisis del inmueble y de su contexto
Se revisa la documentación disponible, la situación registral y urbanística, las características físicas del inmueble, su estado de conservación, uso, aprovechamiento, limitaciones y contexto de mercado.
Metodología adecuada a la finalidad
La metodología se adapta al tipo de inmueble y al objetivo del informe. En viviendas, locales o inmuebles con mercado activo, el contraste de mercado suele tener un peso relevante, apoyándose preferentemente en precios reales de cierre y datos verificables, no solo en precios anunciados en portales. En otros casos, como suelos, edificios completos, inmuebles con rentas o activos con menor liquidez, se aplica el enfoque técnico que resulte procedente según la naturaleza del bien y la finalidad de la valoración.
Conclusión razonada de valor
El informe no se limita a fijar una cifra. Expone las hipótesis consideradas, los factores que influyen en el valor, el grado de incertidumbre existente y, cuando procede, un rango razonable debidamente justificado.